La estructura portante, dividida en 9 módulos, se realizó en perfiles
de acero con columnas abulonadas a las bases de hormigón armado. El
módulo adoptado permite subdividir, si fuera necesario, el espacio
interior para múltiples actividades.
Para soportar la cubierta se proyectó una estéreoestructura
tubular y un sistema de termopaneles con núcleo termoaislante de espuma
de poliuretano de 50 mm de espesor (realizado por el Grupo Montisol
Calofrig-Técnica San Luis SA) con la cara inferior de aluminio
prepintado blanco.
Las paredes interiores, hasta 2 metros de altura, están
revestidas con tablones horizontales que forman buñas entre sí; el piso
del gimnasio -digno de destacar, según los arquitectos Keselman- es
Piso Deportivo Gálvez, realizado por la firma Pidegal, de Ottolini,
construido en madera de guatambú sobre un entramado de listones que
apoyan sobre tacos de neoprene. Se logra así un piso flotante, con la
elasticidad y el rebote que son necesarios para la práctica deportiva.
Como terminación se aplicaron cinco manos de película poliuretánica de
alta calidad para ofrecer mayor resistencia al uso intensivo.